Fase VII La Integración: La belleza de lo vivido
- 3 mar
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Actualizado: hace 7 días

Llega un momento en el que ya no duele como antes.
No porque todo haya sido resuelto,
ni porque la historia haya cambiado,
sino porque algo dentro mío se acomodó.
Silenciosamente.
Sin aviso.
Sin necesidad de explicarlo.
Pero integrar… no es olvidar.
No es hacer de cuenta que todo estuvo bien.
No es perdonar lo imperdonable solo para poder seguir.
Es algo más honesto.
Es aprender a vivir con lo que fue…
sin que eso defina todo lo que sos.
Porque hay dolores que no desaparecen del todo.
Hay historias que todavía pesan en el pecho.
Hay momentos que, cuando se recuerdan, siguen teniendo un nudo en la garganta.
Y eso también forma parte del camino.
Como esa parte tuya que sabe…
que hubo alguien que sí te hubiera protegido.
Alguien que no estaba cuando más lo necesitabas.
Alguien a quien no te dejaron acudir.
Alguien que, de haber sabido, habría estado de tu lado.
Y esa verdad duele.
Duele por lo que pasó…
y por lo que no pudo pasar.
Por la defensa que no llegó.
Por la voz que fue callada.
Por la niña que tuvo que sostenerse sola cuando no le correspondía.
Pero incluso ahí… hay algo que empieza a transformarse.
Porque hoy podes ver eso.
Nombrarlo.
Reconocerlo.
Y al hacerlo… algo cambia.
Esa niña que no fue defendida,
ya no está sola.
Porque hoy estás vos.
Sabiendo.
Entendiendo.
Y, poco a poco…
aprendiendo a protegerla como alguien debió haberlo hecho.
Eso también es integración.
No cerrar todo.
No sanar perfecto.
Si no poder sostener tu historia completa,
con sus luces y sus sombras,
sin negarte, sin minimizarte, sin traicionarte.
Porque la belleza de lo vivido
no está en que todo haya sido justo.
Está en que, a pesar de todo,
sigas eligiéndote.
Incluso con lo que todavía duele.
Incluso con lo que aún cuesta perdonar.
Incluso con lo que quizás nunca se olvide.
Y aun así… seguir.
No desde la herida que te define,
sino desde la conciencia que te reconstruye.
«Si hoy pudieras sentarte frente a esa niña que tuvo que sostenerse sola, ¿Qué palabras de protección le susurrarías al oído?»



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